jueves, 30 de junio de 2011

Día Internacional LGTB 2011

¿Qué supone para ti la celebración del día internacional LGTB en Valladolid?

[Volcamos aquí todo aquello que escribisteis (más o menos serio) en nuestro cuaderno o mandasteis por e-mail, para que leáis, reflexionéis y, por qué no, discutáis. Lo transcribimos de forma anónima, el que quiera reclamar su autoría, que comente.]

¡GAYERR!
Con el flim todo se cura y con paciencia y saliva... ¡todo entra!

En verdad, aunque paso a paso la sociedad avanza, ver a chicos y chicas adolescentes en absoluto acomplejados de ver lo que son, cuando hace unos años vivían con miedo y vergüenza. La lucha por los derechos continúan y es imparable.

Aun levantándome a las 8 de resaca, tras asuntos institucionales: comida del Quemadillo a las 13 y orgullo a las 20. La vida asociativa me va a matar -one more time- pero todos sabemos que soy un llorón: me encanta.
Besos y arrumacos.

Supone un apoyo al amor; al amor a quien uno quiera, al amor con libertad.
Supone apoyar la reivindicación de ser como uno es, de sentirse orgulloso de lo que uno es.
Supone apoyar el uso de la calle para lo que es: para ser usada por la gente, por la buena gente. Para ser usada para reivindicar.
Significa para mí reivindicarse y eso siempre es digno de apoyo.

Ser homosexual no es una enfermedad, ¡¡¡ser homófobo sí!!!


¿POR QUÉ SON NECESARIOS LOS ACTOS DE VISIBILIDAD?

Una amiga me contó un día que su madre, al ver la publicidad de CINHOMO (la muestra de cine GLBT de Valladolid), reaccionó diciendo que no entendía el por qué de este tipo de iniciativas cuando estaba ya normalizada la situación. Por desgracia, hay mucha gente que comparte esta opinión. ¿Hay alguien que no haya tenido que aguantar comentarios del tipo “soy hetero y no hago alarde de ello” o “por qué no hacer un orgullo heterosexual”? Sería muy interesante ahondar en el por qué de este tipo de reacciones a la defensiva (qué fibra les resonará a esta gente para ponerse así, madre mía...) pero prefiero aclarar algunos conceptos básicos que justifican los actos de visibilidad.

Referentes positivos: ¿y eso qué es?
En nuestra sociedad apenas hay referentes de mujeres lesbianas que se hayan declarado como tales y, para alguien que se cuestiona su orientación sexual, es muy importante contar con ejemplos de visibilidad. Cuando no se habla de algo, cuando no está presente en la vida pública, no existe y por tanto acentúa la culpabilidad, el miedo, la confusión que alguien puede sentir por no poderse identificar con lo que le rodea. Por eso es tan importante que existan referentes positivos, por eso es importante que se visibilice al colectivo.

Invisibilidad en las políticas de igualdad y de salud
Si la mujer parte de un punto de partida de precariedad y discriminación, la mujer lesbiana añade una muesca más: es discriminada por razones de género y de orientación sexual.
Cuando vamos al ginecólogo, muchas veces los médicos no están formados o directamente muestran actitudes homófobas (os puedo asegurar que conozco varios casos muy cercanos). Cuando se habla de enfermedades de transmisión sexual (ETS), solo se habla de las que se transmiten en relaciones entre hombres o bien entre hombres y mujeres… pero las mujeres que mantienen relaciones con otras mujeres también se exponen a situaciones de riesgo y no recibimos información clara al respecto.
¿Y qué decir de la inseminación? En abril saltó a los medios el caso de dos mujeres asturianas no han podido ser inseminadas porque “no existía infertilidad del varón”… Un evidente caso de la doble discriminación de la que os hablo: primero por ser mujer (soltera, ¡qué peligro!) y, además, lesbiana.

Discriminación en el mundo reivindicativo
Históricamente han sido los hombres los que han llevado la voz cantante y han marcado las políticas y reivindicaciones en materia de derechos para parejas del mismo sexo, pero han ninguneado en muchísimos casos a las mujeres lesbianas. A mí me resulta muy revelador un ejemplo muy sencillo: muchas personas de a pie y muchísimos medios de comunicación hacen la distinción entre homosexuales y lesbianas. ¿Acaso no somos lo mismo? ¿En qué momento se ha separado nuestra reivindicación de la suya?

¡Hoy y todos los días, visibles siempre!
Yo, como muchas otras personas, busqué referentes cuando vi que no me identificaba con la orientación sexual “normativa”. Necesitaba ponerle nombre a aquello, sentir que no era ningún monstruo ni que estaba sola en el mundo. Tener referentes nos ayuda a comprender que lo que sentimos, si bien no es lo mayoritario, es perfectamente normal. Y es un alivio, os lo aseguro.

Pero ahí queda la cosa: que nadie piense que los referentes son modelos que debemos imitar. No caigáis nunca en la trampa de la homonormatividad: cuestionad los patrones que nos imponen, puesto que no hay una forma estándar de ser lesbiana, gay, bisexual, transexual o queer. Por supuesto, cuestionad vosotros también los roles de la heteronormatividad. Construyamos nuestras identidades partiendo de la libertad.

Me enorgullezco de Valladolid desde que somos la última ciudad con acampada reivindicativa del 15 M. Por eso y porque es mi ciudad ¡coño!


La necesidad de abrir la mente es un deber moral. No somos heteros, ni gays, ni bolleras, ni transexuales. Simplemente somos personas y nos amamos entre nosotras.

Es un día como otro cualquiera te gusten los rabos o te gusten las peras. Y las mandarinas.

Oscuras miradas iluminan la noche,
susurros con ironía viajan con el viento.
Sonrisas villanas destrozan corazones,
corazones solitarios
que vagan por las sucias calles
buscando un poco de cariño.

El día del orgullo gay es un bonito día para sacar todos nuestros estereotipos a la calle y disfrazarnos de todo lo que no somos los 364 días restantes. [Esta afirmación va acompañada de un bonito dibujo de una caca].

El orgullo me parece un ejercicio de expresión y reivindicación muy bueno, pero que cada vez debería tener menos repercusión, debido a que las relaciones GLTB estarán totalmente normalizadas y no haya nada que demostrar ya que todo sería aceptable como típico, valga la redundancia.

Esta ha sido la primera vez en que he asistido a una fiesta del orgullo porque siempre había estado fuera y cuando estaba en Madrid, como no soy muy amiga de las aglomeraciones, sencillamente había huido de semejante concentración multitudinaria.

La celebración de Valladolid de este año me ha parecido pequeñita pero mucho más "sana" que el orgullo comercial de Madrid. Pequeñita y adaptada a las provincias. Me parece muy positivo que participen y apoyen el acto colectivos sociales no exclusivamente reivindicativos de la causa LGBT porque la integración debe ser un proceso colectivo y que nos compete a todos, no solo a las personas LGBT, sino a toda la ciudadanía. He leído últimamente sobre el "orgullo crítico" de Madrid y me alegro de que haya otro orgullo paralelo que mantenga la verdadera reivindicación política y el discurso que ha perdido el orgullo comercial de Chueca, que ha pasado a ser una fiesta en la que lo que priman son los intereses económicos y no el mensaje reivindicativo.

Creo que es muy importante celebrar el día del orgullo, porque es evidente que todavía no están integradas o socialmente aceptadas de manera generalizada las sexualidades periféricas e identidades no normativas. ¿Por qué? ¿Qué más le dará a la gente lo que hagan los de su alrededor? ¿Qué más les dará con quién se acueste su vecino? Porque ese es el verdadero tabú, la sexualidad no normativa. Pero en realidad ¿qué más le da a la gente cómo viva cada cual su sexualidad o lo que haga en su propia casa? Tal vez sea por la sociedad tan hipersexualizada que hemos creado a través de los medios de comunicación, la publicidad y la manipulación mediática. ¿Quién entiende hoy en día el sexo exclusivamente en términos reproductivos? ¿Cuántas novias de las que se casan de blanco siguen siendo vírgenes? No seamos hipócritas.

Desde mi punto de vista las personas rechazan lo que no aceptan en sí mismas o lo que no conocen. No quiero decir con esto que todos los homófobos sean homosexuales reprimidos, que los habrá y muchos, sino que son personas que basan su vida en unos pilares morales "artificiales" que no admiten como válidas o "no desviadas" otras formas de vivir la vida que se salgan de esa estructura social cristiana heteropatriarcal. Del mismo modo, probablemente su concepto de las sexualidades periféricas estará plagado de prejuicios provocados por el desconocimiento y la ignorancia. ¿No son conscientes de que si aceptaran otras vías también ellos se liberarían de la presión de cumplir con las expectativas sociales como por ejemplo la de llegar a los 30 y tener un buen trabajo, un coche, una pareja estable, hijos, perro, casita con jardín, etc., para no "fracasar"? Según están las cosas ahora mismo, dudo mucho que la mayoría de la gente lo logre.

Es más difícil ser libre y elegir lo que verdaderamente queremos que atenernos a los patrones establecidos y acatar las normas impuestas. Pero por eso mismo, no debemos simplemente "tolerar" y "aceptar" a las personas que no se ajustan a la normatividad heteropatriarcal, sino que debemos valorarlas doblemente porque su liberación y su valentía nos liberan a toda la sociedad. ¡VISIBILIDAD, INTEGRACIÓN Y ORGULLO!

LGTB es gente guapa

Si el alcalde viene a ponernos una multa es porque le jode que estéis consiguiendo cosas. ¡A seguir avanzando!
Besos a todos y todas y entre todos y todas.

Para mí el día del orgullo ya no tiene sentido, se ha convertido en un carnaval. Una excusa más para salir de fiesta y desfasar sin sentido.

Estoy a favor de celebrar cualquier motivo de alegría y en contra de que tenga que haber solo un día de fiesta para cualquier situación, condición, relación y/o pensamiento.

Me parece bonito y agradable asistir a un evento con tanta gente que solo busca dar y recibir respeto hacia y de los demás. Una actividad en la que poder informarse para desterrar mitos y abrirnos al entendimiento, sin juzgar a las personas por sus gustos, donde nos demos cuenta de que igual que no tenemos que justificarnos ante nadie por nuestros gustos o inclinaciones no somos nadie para juzgar los de los demás. A pesar de todo también es una actividad tras la que me he quedado con una sensación extraña, todo lo anterior puede ser cierto, pero da la sensación de que al final, siempre es la misma gente la que lo acaba apoyando, esa gente que esta informada y que no necesita de ello, y que, por tanto van allí con la única intención de apoyarlo y pasar un buen rato, derivando esto más en una fiesta que en una reivindicación.


Mi orgullo GLBT en Valladolid
Voy a ser sincera: todos los años he echado en falta a muchísima gente GLBT de Valladolid en la Plaza de la Universidad. Quizás les haya echado para atrás un acto de visibilidad tan evidente en el que la mera presencia nos hace poner las cartas sobre la mesa y arriesgarnos a que nos vean y nos identifiquen como gays, lesbianas, bisexuales y transexuales. O quizás sea porque la fiesta de la Plaza de la Universidad no sea todo lo vistoso que algunos esperan y les parece que no se identifican con ello (jamás olvidaré a esa chica que me dijo una vez que le gustaba más la Partydance...).

La presencia de diversos movimientos sociales siempre ha sido lo fundamental para mí. Mi orientación sexual es solo un rasgo más que define mi identidad, igual que mis inquietudes políticas, sociales o reivindicativas. Por eso, no hay Orgullo que me represente más que el que me permite compartir espacios con colectivos, asociaciones o sindicatos a los que siempre he seguido y apoyado.

También me parece fundamental que el día internacional GLBT en Valladolid haya apostado siempre por los grupos musicales locales. En esta ciudad hay muy poca vida cultural en las calles y no es por falta de gente con talento, sino por las trabas e impedimentos que se ponen desde el Ayuntamiento. Ese escenario de la plaza de la Universidad siempre ha sido para mí un homenaje y un apoyo muy evidente a los que se empeñan en hacer cultura con vocación. Además, siempre me he sentido representada por la variedad musical que hemos visto: rap, electrónica, beat box, indie, garage... Siempre me he sentido orgullosa de que el día internacional GLBT aportase su granito de arena a la cultura alternativa de Valladolid.

Por supuesto, ha sido siempre especial para mí porque en esta fiesta me han acompañado quienes querían mostrar su apoyo a la causa; siempre ha sido especialmente emotivo ver allí a mis padres que, como todos nosotros, también han tenido que salir del armario a su manera. También me he reencontrado todos los años con amigos GLBT que viven con naturalidad su vida y que, con su visibilidad, nos hacen dar pasos de gigante a todos.

No son tantas las ciudades que tienen actos públicos de reivindicación y visibilidad GLBT, así que la cita militante en Valladolid es obligada, al menos para mí, pero mucho más cuando se hace desde una perspectiva integradora y comprometida. A mí, desde luego, el Orgullo “oficial” de Madrid no me representa, pero sí lo hace este “orgullo chico” que hacen posible toda esta gente con quien comparto mi vida en Valladolid.

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