martes, 27 de noviembre de 2012

La hora del Quemadillo 54

La Asamblea de Majaras de la Hora del Quemadillo ha decido que mañana nos hacemos liberales, o mejor aún, su versión pseudocientífica renovada. No ha sido fácil, pero la imagen de Carlos Delgado, vicepresidente del PP de Baleares, con unos testículos de ciervo en la cabeza, chorreando sangre, nos ha transmitido tal sensación de libertad y justicia que nos hemos convertido a la doctrina de la mano invisible, sin necesidad siquiera de mucha deliberación por nuestra parte.

Esta es la libertad, la verdadera, y no esas quimeras distópicas y protogenocidas que antes teníamos en mente. Nos debemos a la justa imparcialidad de los mercados que permiten conceder proyectos públicos por mucho más de lo realmente valen al antiguo compañero del colegio de pago; o privatizar algo pagado entre todos en beneficio de todos para beneficiar sólo al marido, a la mujer o al cura del Opus que les casó que, total, la gente que ha pagado al Estado del que renegamos pero del que vivimos no se entera porque ha decidido trabajar y ser pobre (¡idiotas!). Eso que quede claro: por más liberales que seamos, nosotros de autogestión nada. Y no desesperéis, que ya destruiremos el Estado en pro de nuestra utopía liberal: esperad primero a que destruyamos la amenaza comunista un día de estos... Mientras tanto vamos a manipular el Plan General de Ordenación Urbanística para montarnos un pisito ilegal pero que muy acogedor, que para eso somos liberales: nos lo merecemos por el esfuerzo que nos ha supuesto nacer en el seno de la aristocracia franquista. Y no olvidemos toda esa inversión en rodilleras...

Ironías aparte, a cualquier liberal (de los de verdad) que milite en El Partido debería caérsele la cara de vergüenza. Y tranquilos, que no somos Wyoming: lo mismo decimos de cualquier socialista (de los de verdad). Si vuestro tan mentado Adam Smith levantara la cabeza os acollejaba con su mano invisible. Quizá los magufos de la Escuela de Austria os toleren un poco más, que total, renegar del método científico para el estudio de ciencias económicas deja el listón bastante asequible.

En definitiva, vuestra superestructura ideológica liberal se está cayendo en pedazos. Y vuestro ejemplo, vuestros absurdos y contradicciones, no hacen sino crearos cada vez más y más enemigos ideológicos, críticos y conscientes. Lo que está por ver es en qué os convertiréis cuando se os caiga encima todo el edificio ideológico que os habéis construido manipulando el Plan General de Ordenación Filosófica. Como dijo Antonio Gramsci, “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos.” A ver en qué monstruo os convertís vosotros: ojalá no sea en lo que tenemos en mente; ojalá esa fatalidad sólo sea producto de un mal análisis. Por la cuenta que nos trae a todos.

Aquí empieza la edición número 54 de la Hora del Quemadillo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario